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El actual socavamiento del Estado de Bienestar
Asbjørn Wahl; Gunhild Ørstavik
For the Welfare State; The Norwegian Forum for Environment and Development
Una sociedad que fomenta a los ganadores y sus intereses a costa de los más débiles no se merece la calificación de “civilizada”. La nueva pobreza es ignorada, aceptada u ocultada por discursos vulgares y seductores acerca de la solidaridad y la distribución equitativa. El hecho es que la gran clase media echó un manto de indiferencia sobre la realidad noruega. Ivar Brevik
El modelo escandinavo de
sociedad de bienestar se erige sobre los principios de la erradicación de la
pobreza y la inclusión social. Hasta tiempos recientes, la pobreza no integraba
los objetivos políticos de Noruega. La mayoría de la población da por sentado
los beneficios propios del estado de bienestar socialdemócrata y avanzado, y
esperan que continúe progresando.
Junto con los demás países
escandinavos, Noruega ha sido considerada como una sociedad que minimizó la
pobreza. Esto se explica por las políticas que fomentan el alto nivel de empleo
y las estructuras salariales equitativas, la fuerza de los sindicatos, las
prestaciones sociales generosas y universales y los servicios públicos básicos
accesibles. El Estado tuvo un papel clave en promover una distribución y
redistribución con justicia, en la cual las prestaciones universales
institucionalizadas de la seguridad social (por oposición al mínimo apoyo
específico, basado en la evaluación de las necesidades) y el sistema
tributario progresivo y genérico, han sido los pilares. El sistema se orienta
hacia los derechos individuales y la familia desempeña un papel menor en la
prestación de apoyo financiero. La investigación comparada revela que el
modelo universal ha sido más eficaz a la hora de combatir la desigualdad social
y la pobreza que los sistemas sociales liberales con políticas específicas
basadas en la evaluación de las necesidades.
Aunque Noruega tiene la
suerte de tener una tasa de desempleo inferior a la de la mayoría de los países,
las desigualdades sociales y económicas van en aumento. Aunque el promedio de
los salarios aumentó 15% de 1995 a 1998, las cifras oficiales muestran que las
grandes empresas privadas aumentaron su ingreso en 35%. De 1993 a 1999, el
consumo público aumentó 2% por año mientras el consumo privado se incrementó
un 3,6%. El gasto público se redujo del 52% al 43% del PBI entre 1992 y 1999.
En el mismo período se
adoptaron onerosas reformas en la salud y la educación, obligando a los
gobiernos locales a aumentar la prestación de servicios. Esto generó una
situación por la cual los municipios con menores ingresos quedaron prácticamente
en quiebra y no pueden cumplir sus obligaciones para con sus habitantes.
Mientras la descentralización del sistema tributario y del gobierno causó
grandes diferencias en la prestación de los servicios entre las comunidades a
nivel local, el Estado noruego es más próspero que nunca debido a sus recursos
petroleros.
Cuando Noruega halló
importantes recursos petroleros en su lecho marino en los años 70, se creó el
Fondo del Petróleo como fondo jubilatorio bajo control del gobierno. El
objetivo era garantizar el futuro bienestar social del pueblo noruego. Desde
entonces, los ingresos han superado por lejos las previsiones más optimistas.
Se calcula que a fines de 2002 el Fondo superará los USD 105 mil millones. Como
los precios del petróleo son sumamente sensibles a la situación política
internacional, la amenaza actual de una guerra contra Irak aumenta los ingresos
por concepto del petróleo noruego en USD 13,5 millones por día (según
información oficial).
El “oro negro” aumenta y
disminuye según los caprichos del mercado internacional. El debate político
nacional se concentra en si hay que ahorrar estos ingresos para el futuro o
gastar más ahora para mejorar el sector público. El Parlamento ha acordado que
el gasto procedente del Fondo no habrá de superar el 4% de sus ingresos.
Lo bueno para unos es malo
para otros
El Fondo del Petróleo ha
invertido en varias empresas transnacionales y la mayoría de estas inversiones
aumentaron el valor del mismo. Esta es la prioridad del Parlamento noruego, que
en varias ocasiones rechazó propuestas para que las inversiones se realizaran
en concordancia con principios éticos. Los principios fundamentales incorporarían
estándares sociales, económicos y ambientales, así como de derechos humanos,
en las decisiones relativas a las inversiones. El respeto de derechos laborales
internacionales como los derechos a la organización sindical y la negociación,
y la prohibición de la mano de obra infantil y forzosa, sería evidente en este
marco.
El informe anual del Fondo
del Petróleo para 2000 revela que el 20% de las inversiones se realizaron en
compañías denunciadas por los sindicatos por las relaciones que mantienen con
la dictadura militar de Myanmar/Birmania. Mientras la Organización
Internacional del Trabajo (OIT) fomenta el boicot del régimen, conocido por su
represión y sus condiciones de trabajo esclavistas, el gobierno de Noruega opta
por invertir en Birmania para asegurar el bienestar social noruego. En una reunión
con ONG noruegas, celebrada en la conferencia Financiación para el Desarrollo
realizada en Monterrey, México, en marzo de 2002, el Primer Ministro Kjell
Magne Bondevik declaró que la fuerza que impulsa a las inversiones del Fondo
del Petróleo es la maximización del lucro en solidaridad con las generaciones
futuras. No se refirió a la cuestión de la solidaridad internacional con los
habitantes del resto del mundo actual.
En la primavera boreal de
2002, la presión política obligó al Parlamento a rectificar su política y
reconocer la insuficiencia de la limitada reglamentación del Fondo sobre las
inversiones. En teoría ha sido posible retirarse de las empresas cuyas
actividades estén en conflicto con las obligaciones de Derecho Internacional de
Noruega, o que constituyan una violación de los derechos humanos básicos. Las
pruebas fehacientes publicadas por el diario Dagbladet,
sin embargo, muestran que las inversiones del Fondo del Petróleo se habían
destinado a empresas productoras de minas terrestres, en violación del Tratado
Internacional que firmó Noruega. Esto obligó al gobierno a designar un grupo
de expertos con el mandato de desarrollar un marco de pautas de conducta ética
para 2004. Aunque los grupos de la sociedad civil abogaban desde hacía años
para que el tema fuera considerado por el gobierno, ninguno de sus
representantes fue incluido en el grupo de 10 expertos, integrado por personas
con trayectoria en los negocios, la administración y la política. Muchos de
ellos son economistas o abogados, y algunos de los cuales argumentaron en el
pasado contra la adopción de este tipo de pautas.
Tradicionalmente, Noruega ha
sido uno de los más generosos proveedores de Asistencia Oficial al Desarrollo.
En 2002, Noruega gastó 0,92% del PNB y acordó aumentarla a 1% para 2005. En
los últimos 10 años, los noruegos fueron reconocidos a nivel internacional por
su papel de mediadores en las negociaciones en varios conflictos armados en el
mundo, entre ellos en Sri Lanka, Colombia, América Central y Medio Oriente.
Pero ahora Noruega otorga
apoyo militar a la guerra dirigida por EE.UU., la llamada Operación Libertad
Duradera, en Afganistán. A pesar
de los llamados del Secretario General de la ONU, Kofi Annan, y del gobierno
afgano para incrementar el número de efectivos de la fuerza de paz, el gobierno
noruego respalda la ofensiva unilateral estadounidense. Está previsto que el país
anfitrión del Premio Nobel de la Paz gastará más del doble en una guerra cada
vez más cuestionada por el público, de lo que gastará en la ayuda humanitaria
para las víctimas de la guerra en el mismo período.
La cruzada por la
privatización
Según una reciente encuesta,
la mayoría de los electores prefieren servicios públicos buenos a que se les
reduzcan los impuestos. Sin embargo, somos testigos de una cruzada mundial
dirigida por empresas transnacionales e instituciones financieras
internacionales para promover la privatización. El debate de Noruega sobre la
privatización de los servicios públicos ha creado una profunda división en el
movimiento socialdemócrata: aquellos que se ven a sí mismos como modernos, sin
objeciones fundamentales contra la privatización, se enfrentan a quienes se
oponen a la desregulación y al poder ilimitado de las fuerzas del mercado.
Existen numerosos ejemplos de tercerización de empresas y servicios públicos
superavitarios en todos los niveles y sectores. Incluso los cines de Oslo, que
son administrados lucrativamente por el Estado, serán privatizados
parcialmente.
La limpieza de los edificios
públicos, el saneamiento, el transporte y los hogares geriátricos son algunos
de los sectores anteriormente administrados por los gobiernos locales que fueron
sometidos a licitaciones públicas en la última década. Pero el ritmo de las
privatizaciones y tercerizaciones de los servicios públicos locales ha sido
menor en la mayoría de los sectores, en comparación con otros países
escandinavos, debido en gran medida a la fuerte oposición del movimiento
sindical.
Hogar dulce hogar
La vivienda es el sector en
que Noruega ha ido más lejos en la aplicación de la política neoliberal que
sus países vecinos. Hasta 1983 existían numerosos apartamentos comunales en
Noruega, distribuidos por las autoridades locales según criterios como la
necesidad y los derechos por antigüedad. No obstante, el gobierno conservador
en el poder promovió enérgicamente la propiedad privada, eliminó las
reglamentaciones comunales y estableció un sistema tributario que favoreció la
propiedad de la vivienda frente al alquiler. Esta desregulación sometió a
privatización a las viviendas previamente arrendadas, pero el sistema ponía a
los propietarios bajo riesgo financiero, ya que les exigía capital neto e
hipotecas. En la actualidad, aproximadamente 75% de la población es propietaria
de su vivienda.
Con la eliminación de los
subsidios públicos, los alquileres subieron un promedio de 35%-40% para todo el
país entre 1995 y 2001. En Oslo, los alquileres se duplicaron en el mismo
lapso. De 1958 a 1999, la proporción del presupuesto que destinaban las
familias a la vivienda aumentó de 13,6% al 24,8% (excluyendo las cuotas
hipotecarias).
Características actuales
de la pobreza
En Noruega se satisfacen las
necesidades básicas del pueblo, pero los pobres carecen de los recursos para
sostener un nivel de vida y de participación social considerado normal por la
sociedad. La exclusión social no es equivalente a la pobreza relativa, pero
suele ser un producto de ella. (La línea de pobreza es definida como inferior
al 50% del ingreso medio.)
A pesar de su notable
riqueza, la desigualdad va en aumento en Noruega. El Documento de Trabajo No.
189 del Departamento de Economía de la OCDE reveló que, en comparación con 12
países de la OCDE, sólo en Italia se había producido un incremento mayor en
la disparidad de la distribución del ingreso entre mediados de los años 80 y
mediados de los 90. Otras investigaciones recientes revelan que:
·
El 17% de los noruegos informan que tienen dificultades para pagar
sus gastos.
·
3% de los niños de origen étnico noruego viven por debajo de la
línea de pobreza. La cifra correspondiente para los niños de minorías étnicas
asciende a 14%. 4% de los niños noruegos y 23% de los niños de minorías étnicas
pertenecen a familias que recibieron ayuda social en el último año.
·
36% de los desempleados de Oslo pertenecen a minorías étnicas,
aunque las minorías constituyen sólo 9% de la población de la ciudad.
·
Aunque Noruega tiene una de las mejores gestiones en materia de
igualdad de género, los hombres siguen estando mejor remunerados que las
mujeres. El salario promedio para las mujeres con empleo de tiempo completo
equivale al 86% del salario promedio de los hombres, y la diferencia no ha
cambiado significativamente en la última década.
·
14% de los padres solteros, de los cuales la gran mayoría son
mujeres, viven por debajo de la línea de pobreza. Esta cifra es 2,5 veces mayor
a la de Dinamarca.
·
La esperanza de vida es 12 años mayor en las zonas más prósperas
de Oslo que en los vecindarios más pobres.
La respuesta popular al
socavamiento del Estado de Bienestar
Bajo presión de la actual
globalización económica, siendo las empresas trasnacionales y las
instituciones financieras internacionales las que más abogan por la desregulación,
el papel del Estado como proveedor de sus ciudadanos está bajo asedio. La
redistribución de la esfera pública a la privada de la producción y el
consumo, y la cada vez más reducida participación pública en el PBI está
provocando graves problemas fiscales. Los neoliberales culpan de los problemas
al mismo sector público, mencionando su falta de productividad y eficiencia. En
lugar de reinvertir en la capacidad del Estado, las licitaciones y la
privatización son las únicas soluciones que toman en cuenta. Las deficiencias
del empobrecido sector público causan insatisfacción. Aquellos que pueden
pagarlo, gradualmente recurren a los servicios privados. Esto socava la base
para mantener los servicios públicos, y amenaza la legitimidad y la existencia
del estado benefactor.
Referencias
Tone
Fløtten, Espen Dahl, Arne Grønningsæter, Den
norske fattigdommen: Hvordan arter den seg, hvor lenge varer den og hva kan vi
gjøre med den? Fafo-notat 2001:16 66 s.
Dagsavisen,
23 de septiembre de 2002.
Stortingsmelding
30/2000-2005.
Stortingsmelding
50/1998-1999.
NOU 2002:2.
Liv Tørres, Ja takk, begge deler,
ForUM bulletin
1/2002.
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