|
Mujeres y pobreza: el alto precio de la ocupación
Izzat Abdul Hadi, Nadya Engler
Bisan Center for Research and Development
Todos los indicadores de desarrollo de Palestina corren el peligro de decaer a consecuencia de la ocupación israelí y el subsiguiente deterioro económico. Las mujeres llevan la peor parte y los hogares con jefatura femenina experimentan una incidencia de pobreza 1,3 veces superior a los dirigidos por hombres, a pesar de la ayuda humanitaria y de los esfuerzos de las mujeres por generar ingresos mediante actividades realizadas en el hogar.
“En 2004 la
pobreza aumentó como consecuencia del crecimiento del desempleo, la caída de los
ingresos de las personas empleadas y la pérdida de propiedades provocada por las
demoliciones de viviendas, las requisas y los aplanamientos de terrenos que
realizan las Fuerzas de Defensa Israelíes”,
señala un reciente informe de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios
(OCAH) de Naciones Unidas. A través del estrangulamiento económico provocado por
la ocupación ilegal israelí de Cisjordania y la Franja de Gaza, del sistema
represivo de los cierres de frontera y del Muro de la Separación (al-jidar
al-fasel), la ocupación constante impide el acceso a los recursos, las
oportunidades, los servicios y la ayuda, agravando los problemas que padecen
palestinos de todos los sectores de la sociedad. Con el alto desempleo de los
hombres y la pérdida de familiares por prisión o muerte, las mujeres
experimentan una parte significativa de las consecuencias de la ocupación y la
resultante pobreza generalizada, cada vez más arraigada en el país.
Las cifras
hablan por sí solas
Más de 70% de
los hogares necesita ayuda en la actualidad. El desempleo aumentó en 2004 y a
fines de ese año 32,6% de la fuerza de trabajo estaba desempleada (casi 29% en
Cisjordania y más de 41% en la Franja de Gaza).
Las cifras de la pobreza son complejas y diversas, pero las estadísticas
muestran que a fines de 2004 aproximadamente 50% de la población vivía con menos
de USD 2,10 por día, frente a 22% en 2000; en la Franja de Gaza la cifra
asciende a 68%.
En diciembre
de 2004 la línea de pobreza nacional se fijó en ILS 1.800 (USD 398) por mes para
una familia de dos adultos y cuatro niños. Eso se traduce en aproximadamente USD
2,21 por día por persona, la misma cifra que el año anterior. Sin embargo, un
informe conjunto de 2003 del Banco Mundial y la Dirección Central de
Estadísticas Palestina (PCBS) fijó la línea de indigencia en aproximadamente USD
1,51 diarios (USD 28 por mes) para alimentos, según el consumo calórico mínimo,
y en USD 17 mensuales para otros gastos necesarios, como vivienda, vestimenta y
agua. El Ministerio Palestino de Asuntos Sociales ofrece ayuda a casos
especiales de necesidad a razón de USD 0,71 por día. En diciembre de 2003
aproximadamente 607.000 habitantes de Cisjordania y Gaza, o 16% de la población
vivían en la indigencia. La proporción ha aumentado desde entonces.
Las causas de
la pobreza
Considerar la
ocupación israelí de Cisjordania y la Franja de Gaza como la fuente de todos los
problemas sociales, económicos y políticos no haría justicia a estos problemas.
Sin embargo, para poder comprender la pobreza en Palestina hay que entender la
forma en que la ocupación afecta todos los aspectos de la vida. El sistema
israelí de retenes, puntos de control, barricadas militares y cierres de
frontera separó a los palestinos de Israel y Jerusalén e hizo prácticamente
imposible el traslado entre Cisjordania y la Franja de Gaza. Dentro de
Cisjordania los palestinos necesitan un permiso especial para transitar por más
de 700 kilómetros de caminos. Los israelíes obstruyeron el paso por cientos de
sitios con piedras, bloques de cemento o trincheras para dificultar el
movimiento e impedir el acceso vehicular directo a muchos pueblos y aldeas. En
Cisjordania existen 60 puntos de control militares israelíes que funcionan
permanentemente, además de los puntos “ambulantes” o temporarios. Los palestinos
necesitan permisos de las autoridades israelíes para abandonar sus aldeas o
pueblos, y es difícil conseguirlos. Asimismo, los palestinos no tienen fronteras
internacionales independientes para poder comerciar o viajar a través de ellas.
Desde que los
cierres de frontera se impusieron a comienzos de la segunda intifada en
2000, decenas de miles de trabajadores no han podido ingresar a Israel para
acceder a sus antiguos empleos. Solamente en 2004 murieron 881 palestinos, 4.009
resultaron lesionados y más de 13.500 personas en Gaza perdieron sus viviendas
debido a las acciones militares israelíes.
Los
agricultores y los pescadores perdieron USD 1.000 millones por causa de las
medidas israelíes entre el inicio de la segunda intifada en septiembre de 2000 y
agosto de 2004. En este lapso, según el Ministerio de Agricultura Palestino, el
ingreso por concepto agrícola se desplomó, pues las políticas de cierre de
fronteras elevan los costos de transporte y estropean la mercadería debido a las
prolongadas demoras en los puntos de control.
Los pescadores de Gaza tienen acceso limitado al mar Mediterráneo y donde sí
tienen acceso las aguas costeras padecen de sobrepesca. Se calcula que las
tierras disponibles para el ganado en Cisjordania (aproximadamente 770.000
ovejas y cabras) se redujeron 66% a fines de 2003.
Como el precio de los productos aumenta debido a los costos del transporte y los
productos israelíes ingresan libremente al mercado con precios más bajos, los
ingresos de la producción local descendieron aun más. La destrucción de las
estructuras industriales se calcula en USD 75 millones, la de la infraestructura
en USD 634 millones y la del transporte en USD 25 millones, por lo que hay pocos
inversores dispuestos a arriesgarse. Se calcula que entre 2000 y 2004 se
perdieron aproximadamente USD 576 millones en inversiones. Las pérdidas
generales de este período ascendieron a casi USD 20.000 millones,
correspondiendo a los sectores productivos más de la mitad de esa cifra.
Además de la
ocupación, la brecha entre ricos y pobres se profundiza en Palestina y agrava la
injusta distribución de la riqueza. La corrupción de algunos sectores de la
Autoridad Palestina también priva a la población de la totalidad de los
beneficios de los recursos del gobierno.
La pobreza no
puede considerarse simplemente como un tema económico, hay que comprender el
término de tal manera que incorpore el acceso limitado de los palestinos a los
recursos, las oportunidades, los servicios y la ayuda. Económicamente esto se
refleja en la falta de acceso a los mercados, las materias primas, los medios de
producción y las oportunidades de empleo y mano de obra. De manera más general,
las repercusiones por la falta de soberanía en las fronteras y la confiscación y
expropiación israelíes de las tierras prohíben tener el control sobre los
recursos naturales. La falta de libertad de movimientos afecta negativamente el
acceso a la educación, los servicios de salud mental y física, y la
participación política y social significativa. Estas consecuencias son mucho
peores en el caso de los pobres.
Las
consecuencias
Todos los
indicadores de desarrollo corren el riesgo de decaer aun más por la combinación
entre la ocupación israelí y el subsiguiente deterioro de la situación
económica. La situación del medio ambiente se agrava ya que muchos municipios no
tienen acceso a terrenos para disponer de los residuos y la basura se arroja o
quema abiertamente en lugares próximos a zonas residenciales. La salud decae en
proporción con la caída de la nutrición y la mayor dificultad de acceso a los
servicios de salud. En 2002 el entonces Comisionado General del Organismo de
Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas declaró: “La cruda realidad es
que 22% de los niños palestinos padece de desnutrición aguda o crónica por
razones exclusivamente generadas por el hombre. Gaza y Cisjordania no tuvieron
sequía alguna, no fallaron las cosechas y las tiendas suelen estar repletas de
alimentos. Pero el fracaso del proceso de paz y la destrucción de la economía a
raíz de la política de cierres de frontera de Israel tuvieron el efecto de un
terrible desastre natural.”
La gente no recurre al tratamiento médico a menos que sea absolutamente
necesario, debido al costo y los problemas de traslado. La calidad de los
servicios médicos es deficiente. Descendió la calidad del agua y el acceso a la
misma. La matrícula en la enseñanza se redujo leve pero sensiblemente debido a
los cierres de fronteras, a la preocupación por la seguridad y al incremento de
las tarifas escolares y los costos de transporte.
Estrategias de
supervivencia
En los últimos
cuatro años se agotaron muchos mecanismos de supervivencia económica, junto con
los ahorros y el crédito de los pobres. El consumo de alimentos se redujo al
máximo, se vendieron las joyas de la familia, se desconectaron líneas
telefónicas, la calefacción invernal es considerada un lujo y en algunas zonas,
las familias prescinden de la electricidad o del agua corriente para reducir los
gastos. Los niños fueron retirados de la escuela para ahorrar el arancel escolar
y las familias con empresas o producción agrícola dependen más del trabajo no
remunerado que realizan los integrantes del hogar. Algunos niños fueron enviados
a trabajar. La gente sigue pidiendo prestado o recibiendo apoyo financiero de
sus familiares y del exterior, pero la dependencia va en aumento y con el tiempo
esta estrategia será menos sostenible. El rumbo principal que toman las
estrategias de supervivencia es la apertura de pequeñas empresas y proyectos muy
localizados, además de la dependencia de la asistencia pública y la ayuda
humanitaria.
Los esfuerzos
para reducir la pobreza tuvieron cierta eficacia, de manera que el número de
pobres no aumentó, lo cual no refleja la real situación económica. En 2004, en
Cisjordania y Gaza la ayuda alimentaria llegó a 1,5 millones de personas o
aproximadamente 40% de la población, una cifra 10 veces mayor que en 2000.
Aunque la ayuda para la pobreza ha sido efectiva, desvió fondos de la ayuda al
desarrollo que, según la OCAH, descendió 70%.
La experiencia
de las mujeres
Una evaluación
nacional participativa de la pobreza en 2002 señaló que “a medida que mujeres,
hombres y niños describen sus vidas y problemas, el género casi siempre es una
característica sobresaliente y la pobreza una experiencia donde el género
influye”.
Las mujeres, los niños y los jóvenes son los sectores más vulnerables de la
sociedad palestina. “Las mujeres palestinas que sintieron con más intensidad la
adversidad de la vida cotidiana tuvieron que soportar la carga de la
responsabilidad por el hogar debido a la muerte, la prisión o el desempleo de
los integrantes masculinos”.
Las mujeres también deben soportar “la peor parte de la ira y la frustración de
sus familiares hombres, que sienten la humillación de no poder cumplir el papel
tradicional de proveedores de la familia”.
Existe inquietud porque están resurgiendo estructuras tradicionales que
refuerzan los valores patriarcales.
“Los hogares
dirigidos por mujeres exhiben una incidencia de pobreza 1,3 veces superior a los
hogares dirigidos por hombres”, y casi 30% cae por debajo de la línea de
pobreza.
En el sector formal del trabajo las “mujeres tienen desventajas en cuanto a los
salarios y los beneficios de la seguridad social y… existen barreras de
desigualdad para las mujeres empresarias en cuanto a los derechos sobre la
propiedad y la herencia, el acceso al crédito, la responsabilidad penal y la
existencia de centros de atención infantil”.
Además de
cargar con el peso económico durante el reciente conflicto, muy a menudo las
mujeres son responsables de los heridos o discapacitados. A medida que los
ingresos de las familias disminuyen, es común que se sacrifique la educación de
las niñas antes que la de los varones. Dado que se espera que las niñas se casen
y vivan fuera del hogar de sus padres, no se las considera una inversión que
valga la pena. Las tradiciones sociales también hacen a las mujeres vulnerables
al aislamiento debido a la falta de libertad de movimiento. Las familias se
preocupan por el honor de las mujeres en su hogar y son reacias a permitirles
que corran el riesgo de sufrir acoso en los puntos de control, o que no puedan
volver a casa debido a la inestabilidad de la situación política. Asimismo, el
transporte y el tiempo de traslado son más caros, lo que significa que las
mujeres tienen menos acceso a la redes de apoyo personal de amigos y familiares
que viven en otras zonas. Tampoco tienen acceso a las actividades, servicios y
decisiones sobre el hogar que se realizan fuera de su casa. También padecen
escaso acceso a la atención médica, especialmente a la atención médica
reproductiva, la planificación familiar y la atención pre y posnatal. En algunas
zonas la asistencia a la escuela de las niñas y las maestras está descendiendo a
pesar de la, por lo general, elevada matriculación. La salud de las mujeres
también va en deterioro y afecta a los niños. Según un reciente estudio de la
Organización Mundial de la Salud, 70% de las nuevas madres padece anemia.
Acciones y
políticas del gobierno
La Autoridad
Palestina tomó algunas medidas para atender la equidad de género y la pobreza,
pero aún no se perciben resultados y consecuencias. El Ministerio de Asuntos de
la Mujer anunció a principios de 2004 que sus objetivos eran instituir el
compromiso del gobierno con la equidad de género y trabajar por su promoción, la
democracia y los derechos humanos a través de las redes y el activismo.
El Plan de
Desarrollo de Mediano Plazo 2005 (MTDP) del Ministro de Planificación Palestino
incluye una sección considerable sobre la reducción de la pobreza. No obstante,
si bien declara que “los proyectos y programas del MTDP que sean sensibles al
género y contribuyan con el empoderamiento femenino recibirán especial
atención”,
no hay planes ni sugerencias sobre cómo se aplicarán esos enfoques.
El gabinete
palestino creó la Comisión Nacional para la Erradicación de la Pobreza,
integrada por representantes de diversas organizaciones de la sociedad civil,
ministerios e instituciones del sector privado. Su propósito es desarrollar una
estrategia nacional adecuada de reducción de la pobreza y presionar a los
donantes para que destinen más recursos a ese fin. La PCBS también trabaja para
integrar un componente de género a su investigación.
El papel de la
sociedad civil
Con cientos de
millones de dólares de ayuda destinados a Cisjordania y la Franja de Gaza, la
sociedad civil está comprometida con los programas de reducción de la pobreza y
de desarrollo para fomentar la construcción del Estado.
La sociedad
civil participa de una iniciativa del PNUD en asociación con la PCBS para
adaptar localmente los Objetivos de Desarrollo del Milenio mediante indicadores
de pobreza locales. También hay un intento de crear un banco de préstamos para
los pobres que actualmente tiene un capital inicial de USD 10 millones.
Palestina cuenta con su propio Informe sobre Desarrollo Humano. Los actores
árabes y palestinos de la sociedad civil se sumaron a la iniciativa de la
Comisión Económica y Social de las Naciones Unidas para Asia Occidental para
rehabilitar la infraestructura socioeconómica en Palestina. En el plano
internacional la Red Palestina de ONG participa en el Llamado Mundial a la
Acción contra la Pobreza (GCAP).
ONG locales e
internacionales trabajan para aumentar y fortalecer los programas de
microcréditos y microempresas ya que muchas mujeres carecen del acceso a los
servicios de información, recursos o crédito.
Recomendaciones para la acción local e internacional:
-
Desarrollar e implementar
un plan internacional de apoyo que implemente el derecho humanitario
internacional en los Territorios Palestinos Ocupados.
-
Realizar campañas eficaces
de apoyo internacional para acabar con la ocupación ilegal israelí de
Cisjordania, la Franja de Gaza y Jerusalén.
-
Vincular la agenda de la
reducción de la pobreza con las agendas internacionales.
-
Lograr la participación de
las organizaciones de la sociedad civil en las campañas del GCAP.
-
Presionar a la Autoridad
Palestina para que modifique el MTDP incorporando un enfoque género y
aplicando adecuadamente la estrategia contra la pobreza.
-
Lograr la participación de
las comunidades locales y organizaciones de base en el desarrollo de
estrategias y programas de reducción de la pobreza y aumentar el papel de la
mujer y demás grupos marginados en los procesos de decisión.
Notas:
|