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Escasas garantías
Escuela Nacional Sindical, Corporación Región
La modificación que ha sufrido la protección social tiende a la privatización del sistema de salud y pensiones y a la fragmentación de los programas de asistencia social en una serie de ayudas focalizadas dirigidas a poblaciones específicas. El acceso a la seguridad social depende cada vez más de lo que se pague por ella, lo cual le resta todo su fundamento de derecho y contradice el principio de igualdad de la ciudadanía.
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En 1990 el país incorporó un nuevo modelo económico
basado en las corrientes del libre mercado como motor para lograr el desarrollo
y sobre estos principios realizó una serie de cambios estructurales tanto en lo
normativo como en lo institucional.
El sistema de protección social en Colombia opera bajo esta lógica y tiene dos
grandes componentes: el sistema de seguridad social integral (salud, pensiones y
riesgos profesionales) y el sistema de asistencia social (subsidios y auxilios
en nutrición o en dinero). Las leyes que regulan ambos permiten que los agentes
privados operen en la administración de salud y pensiones. A la vez, se creó
la asistencia pública en salud por medio de un régimen subsidiado.
Acceso a la seguridad social condicionado por el mercado
En pensiones se establecieron los fondos privados basados en el principio de la
capitalización individual, pero se mantuvo el sistema anterior, basado en el
reparto simple y la administración pública de los recursos. En el caso de la
salud, se permitió la participación del sector privado modificando el sistema
de aseguramiento y se dejó de financiar el sistema hospitalario (subsidio a la
oferta) mediante un subsidio a los pobres para el pago de la atención de la
salud. Los hospitales y demás entidades de salud pasaron a financiarse mediante
la venta de servicios.
Con el
transcurrir de los años la legislación ha presentado más retrocesos que
avances en materia de acceso, modificándose en favor del mercado. En 2001 se
reformó constitucionalmente el sistema de transferencias, creando el actual sistema general de
participaciones y distribución de competencias. La protección social registró
cambios como: la concepción, manejo y organización institucional de la política
social; la adaptabilidad del mercado laboral a las nuevas tendencias, con el
objetivo de reducir el pasivo pensional del país; una reedición del
asistencialismo social; la creación del Sistema de la Protección Social (SPS).
La nueva concepción de la política social acoge las últimas propuestas del
Banco Mundial sobre el manejo social del riesgo, bajo el argumento de que el SPS
puede asistir a las personas y comunidades a manejar bien el riesgo y articular
el desarrollo económico y la protección de la población más vulnerable y en
extrema pobreza (Rodríguez, 2006).
Las modificaciones introducidas por la Ley 1122, aprobada en enero de 2007,
sigue privilegiando a las empresas privadas y recargando a los contribuyentes y
a los entes territoriales, que deberán destinar mayores recursos para
incrementar la cobertura del Régimen Subsidiado y disminuyendo la proporción
correspondiente al gobierno nacional. Además, queda excluida la población
entre 19 y 24 años soltera, desempleada y no estudiantil y el nivel III del
Sistema de Selección de Beneficiarios de Subsidios Sociales (SISBEN).
Sumado a lo anterior, el Congreso desligó de manera definitiva el Sistema
General de Participaciones de los ingresos corrientes de la Nación, lo que
recorta a las entidades territoriales cerca de COP 52 billones (USD 27 millones)
en los próximos 11 años en los rubros educación, salud, saneamiento básico y
programas de nutrición y la atención a la tercera edad.
Fragmentación de la asistencia social
El primer gobierno del presidente Álvaro Uribe no alcanzó a cumplir con
las metas propuestas en su Plan de Desarrollo 2002-2006 “Hacia un Estado
Comunitario” en materia de protección y seguridad social. Esto impidió
asistir y restablecer integralmente a la población desplazada por la violencia,
establecer un sistema de tarifas mínimas para la prestación de servicios de
salud y lograr aseguramiento universal en salud. En este segundo período se
propone ingresar a siete millones de colombianos al régimen subsidiado de salud
e incorporar 300 hospitales al Programa de Modernización y Reestructuración.
Uno de los mecanismos a usar es la Red de Protección Social contra la Extrema
Pobreza. Durante su segundo mandato, el gobierno incorporará al sistema 1,5
millones de familias (7,4 millones de personas) en situación de pobreza
extrema, mediante programas de asistencia pública (CONPES, 2006). El nuevo
modelo de gestión social incorpora el acompañamiento de gestores sociales
(entre ellos el Ejército Nacional, autoridades locales, iglesia y ONG) que
deberán recopilar y sistematizar la información de los beneficiarios,
construir “Un Plan de Vida” a cada familia y controlar y vigilar el
cumplimiento de las obligaciones por ellas adquiridas con el Estado.
Crecimiento económico sin generación de empleo
El primer Plan de Desarrollo de Uribe se propuso crear 2,2 millones de nuevos
empleos en cuatro años. Para ello se confiaba en el impacto positivo que la
recuperación de la economía y la aprobación de una reforma
laboral tendría sobre el empleo. Los objetivos de la reforma eran “dictar
normas para apoyar el empleo y ampliar la protección social”. No obstante, se
suprimió el pago de 35% adicional por trabajo nocturno entre las 18 y las 22
horas, se recortó en 25% el pago por trabajo los domingos y días festivos y se
redujeron a la mitad las tablas de indemnización por despido sin justa causa.
La reforma se aprobó cuando el país comenzaba a recuperarse de la peor recesión
económica de la historia nacional, donde la tasa de crecimiento económico cayó
más de cuatro puntos y el desempleo llegó a niveles cercanos a 20%. Su
implementación coincidió con una coyuntura internacional extraordinariamente
favorable.
A su vez, la emigración masiva de colombianos y colombianas produjo un
incremento del flujo anual de remesas, quintuplicadas entre 1996 y 2005, que
desde 2004 ya representaban la tercera fuente de divisas del país, superada sólo
por las exportaciones de petróleo y carbón (Khoudour-Cásteras, 2006).
Estos indicadores explican en buena medida la recuperación del empleo y el
crecimiento del PBI. La Tabla 1 registra un crecimiento de la tasa de ocupación
en los cuatro primeros años y un descenso de la tasa de desempleo en esos
mismos años.
TABLA 1. Indicadores del mercado de
trabajo
|
|
2002
|
2003
|
2004
|
2005
|
2006
|
2007
|
|
Tasa
de crecimiento económico PBI
|
1,9
|
3,9
|
4,9
|
4,7
|
6,8
|
|
|
Tasa
de ocupación
|
52,8
|
54,8
|
53,4
|
54,6
|
50,3
|
49,6
|
|
Tasa
de desempleo
|
15,1
|
13,1
|
12,1
|
10,2
|
11,4
|
12,8
|
|
Tasa
de subempleo
|
33,1
|
33
|
31,4
|
31,6
|
36,1
|
|
|
Tasa
de ocupación varones
|
65,9
|
67,6
|
67,3
|
68,2
|
64,9
|
|
|
Tasa
de ocupación mujeres
|
41,0
|
43,4
|
40,7
|
42,4
|
37,4
|
|
|
Tasa
de desempleo varones
|
12,4
|
10,2
|
9,01
|
7,8
|
8,9
|
|
|
Tasa
de desempleo mujeres
|
18,7
|
16,8
|
16,2
|
13,5
|
14,9
|
|
|
Trabajo
informal
|
61,3
|
60,6
|
58,6
|
58,7
|
58,5
|
|
|
Población
ocupada
|
17.065.785
|
18.092.892
|
18.004.879
|
18.804.843
|
17.667.878
|
|
Fuente:
Elaboración propia a partir de datos del
DANE, Balance del mercado laboral por trimestres. Ver:
<www.dane.gov.co>.
Sin embargo, a cuatro años de implementación de esta reforma y tras alcanzar
una tasa de crecimiento cercana a 7%, el nivel de empleo está muy lejos de las
metas del Plan de Desarrollo, y ni siquiera hemos recuperado los niveles
anteriores a la crisis de 1999.
Falta de trabajo decente y protección social
Precariedad del empleo. Una característica de los últimos años es el carácter
precario del trabajo, determinado por su duración, los ingresos y los derechos
que garantiza. Sin embargo, la proporción de trabajadores afiliados a los
fondos de cesantías (21%) y a las cajas de compensación familiar (27,5%) son
un indicativo de cierta estabilidad laboral.
Limitado acceso a la seguridad social. La
cobertura de salud, riesgos profesionales y pensiones de los trabajadores están
garantizados por ley. Sin embargo, sólo están afiliados al régimen de salud
40,7% de los trabajadores, 32% al sistema de riesgos profesionales y a pensiones
sólo 26%. Los demás están completamente al margen de la protección social,
deben demostrar que son muy pobres para lograr la afiliación al SISBEN en salud
o tienen que pagar por su propia cuenta la seguridad social.
Falta de libertad sindical y diálogo
social. En Colombia existe una violencia sistemática contra el
sindicalismo, con más de 2.500 asesinatos de sindicalistas y afiliados a
sindicatos en los últimos 20 años; una cultura antisindical de las elites
gobernantes y empresariales (para el presidente Uribe los derechos laborales son
‘privilegios’); sindicatos que tienen que fundarse en la clandestinidad; y
un Código Laboral obsoleto que no recoge los Convenios Internacionales de la
OIT y sólo aplica al trabajador con contrato de trabajo.
Todos estos factores explican que menos de 5% de los trabajadores estén
afiliados a un sindicato, que sólo se acuerden anualmente menos de 400
convenios colectivos laborales (cuando a la Superintendencia de Sociedades
reportan información financiera más de 3.000 empresas cada año) y que la
contratación colectiva sólo beneficie a menos de 1% de la población ocupada.
Estado débil, cultura de ilegalidad del
empresariado. A la omisión de los
empresarios se suma la debilidad del Estado en la labor de inspección.
Si bien Colombia ratificó los Convenios Internacionales 81, de 1947, y 129, de
1969, relativos a la inspección del trabajo, excluyó de su aplicación la
inspección relativa a la actividad del comercio, justamente uno de los ramos
que mayores problemas presenta. En segundo lugar, en contraposición o lo
estipulado por el Convenio 81, el número de inspectores del trabajo resulta
completamente insuficiente en relación al grave problema de ilegalidad y evasión,
tal como lo informa el propio Ministerio de la Protección Social.
La Tabla 2 refleja la situación y los derechos del trabajo a nivel
nacional.
TABLA 2. Indicadores del trabajo
|
|
2002
|
2004
|
2006
|
%
|
|
Población
ocupada1
|
17.065.785
|
18.004.879
|
17.667.878
|
100,0
|
|
Afiliados
fondos cesantías2
|
2.678.899
|
2.996.027
|
3.710.477
|
21,0
|
|
Afiliados
cajas3
|
3.351.691
|
3.842.045
|
4.440.000
|
25,1
|
|
Afiliados
cotizantes régimen contributivo salud4
|
6.096.926
|
6.880.392
|
7.193.889
|
40,7
|
|
Afiliados
riesgos profesionales5
|
4.164.975
|
4.849.754
|
5.637.676
|
31,9
|
|
Afiliados
cotizantes pensiones6
|
4.961.223
|
4.907.243
|
4.630.469
|
26,2
|
|
Trabajadores
pensionados7
|
|
1.220.138
|
|
|
|
Población
sindicalizada8
|
875.785
|
844.648
|
847.253
|
4,8
|
|
Convenios
colectivos9
|
700
|
620
|
355
|
|
|
Cobertura
por convenciones colectivas10
|
176.774
|
134.244
|
60.462
|
0,9
|
Cálculo a diciembre de cada año.
Fuentes: 1: DANE, Balance del mercado laboral por trimestres. 2:
Superintendencia Financiera. Estadísticas de los Fondos administrados,
<www.superfinanciera.gov.co>. 3: ASOCAJAS, <www.asocajas.org.co>. 4,
5, 6, 7, 9, 10: Ministerio de la Protección Social, Informes al Congreso de la
República, <www.minproteccionsocial.gov.co>. 8: Escuela Nacional Sindical (ENS), Censo
Sindical <www.ens.org.co>.
Conclusión
Algunos indicadores, sin embargo, han mejorado en los últimos años, en
particular los de acceso a la seguridad social, pues la acción del sindicalismo
y las denuncias de que es objeto el Estado colombiano ante organismos
internacionales lo han presionado a ser más exigente con los empresarios (por
ejemplo, en relación a la afiliación a la seguridad social, a las cajas de
compensación familiar y los aportes parafiscales).
A 14 años de haber comenzado la reforma a la seguridad social (Ley 100 de 1993)
que promovía la universalidad de la protección, la cobertura en salud llega sólo
a 62% de la población. En el área de las pensiones la situación es similar a
la de 1993, con una cobertura de 28%. En seguros por riesgos profesionales, la
exclusión del sector informal no ha permitido mayores avances en la cobertura.
Entre las ‘ganancias’ de este sistema de aseguramiento se cuenta que el carné
del régimen subsidiado da sentido de pertenencia a la población vulnerable, y
cualquier intento de suprimir la afiliación enfrenta un férreo rechazo de los
afectados.
Referencias
CONPES
(Consejo Nacional de Política Económica y Social) (2006). Documento Social No.
102.
Khoudour-Cásteras, D. (2006). “Las remesas: ¿beneficio o costo para
Colombia?” en Observar, Observatorio
para la equidad y la integración social en Medellín y Antioquia. Medellín:
Comfama, Diciembre. No. 16.
OIT (Organización Internacional del Trabajo). “Trabajo decente para todos”.
Disponible en:
<www.ilo.org/global/About_the_ILO/Mainpillars/WhatisDecentWork/lang--es/index.htm>.
PROFAMILIA (2005). Salud sexual y
reproductiva en Colombia. Encuesta Nacional de Demografía y Salud. Bogotá:
PROFAMILIA.
Rodríguez, O. (2006). “Protección social y ciudadanía: visión alternativa
de las políticas sociales”. Periódico UN, No. 100, Diciembre.
Notas:
Las transferencias representan, en
promedio, 67% de los presupuestos departamentales y 46% de los presupuestos
distritales y municipales (excepto Bogotá) y constituyen la principal fuente de
financiación del gasto social; 53% se destina a educación, 23,5% a salud, 10%
a saneamiento básico y el 13,5% restante a programas de nutrición, tercera
edad y promoción del empleo. Como porcentaje del PBI su comportamiento es
descendente desde 2002.
El nivel III del SISBEN incluye la población
con ingresos familiares que corresponden a tres canastas básicas de alimento,
lo cual equivale aproximadamente a un salario mínimo mensual vigente para una
familia que según el promedio nacional hallado en la encuesta realizada por
PROFAMILIA es de 4,1 personas.
En 2006, con un crecimiento de 6,8%
del PBI, la tasa de ocupación bajó 4,3 puntos porcentuales, el desempleo se
incrementó más de un punto, y la tasa de subempleo aumentó 4,5 puntos.
Como pudo constatar directamente la
Escuela Nacional Sindical (30 de septiembre de 2004) el grado de incumplimiento
de las normas laborales por parte de numerosos empleadores es tal que en una
sola oficina (la Regional del Trabajo de Antioquia) se recibieron en un año
69.000 reclamaciones individuales, de las cuales 45.000 fueron verbales, 24.000
escritas y otras 700 reclamaciones colectivas presentadas por organizaciones
sindicales.
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