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Alto desempleo y escasa seguridad social
Maciej Dębski, Martyna Kulaszewska, Kinga Lohmann, Zofia Łapniewska, Anita Seibert, Aleksandra Solik, Joanna Szabunko, Małgorzata Tarasiewicz
KARAT, Network of East-West Women (NEWW)
El desempleo alto en una sociedad que no conocía este fenómeno se traduce en una seguridad social débil. Es probable que los desempleados y sus familias vivan en el nivel de subsistencia o por debajo del mismo, en especial los habitantes del medio rural y las mujeres. Algunos recurren al trabajo en el sector informal para satisfacer sus necesidades, y muchos emigran a otros países de la UE en búsqueda de trabajo. Entre tanto, Polonia recibe refugiados de otras partes del mundo que requieren de asistencia social.
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La seguridad social
accesible es vista a menudo como un vestigio de la política económica
comunista. Desde 1989
se perdieron numerosas oportunidades para reformar positivamente aspectos del ámbito
socioeconómico. Muchas personas experimentaron el deterioro de su situación
económica, sufrieron el desempleo e incluso perdieron su vivienda. Al mismo
tiempo, la pobreza se convirtió en un fenómeno persistente. Muchas personas
viven en la pobreza sin la posibilidad de recibir un apoyo adecuado del Estado.
El perfil de la pobreza polaca
El nivel de ingreso promedio de la
existencia de subsistencia en 2003 en los hogares unipersonales correspondió a
PLN 355 (USD 129), en los hogares de jubilados fue de PLN 351 (USD 128), en las
familias con dos hijos de PLN 1.237 (USD 451) y en aquellas con tres hijos de
PLN 1.560 (USD 568). Para los hogares integrados por dos adultos el ingreso mínimo
fue de PLN 584 (USD 213). Los niveles de subsistencia nos muestran el límite
superior de la pobreza mientras la existencia de subsistencia nos muestra el límite
inferior de la pobreza, por debajo del cual la supervivencia humana está en
riesgo.
La pobreza es principalmente rural, y el porcentaje de hogares que viven en la
pobreza está en franco aumento en las ciudades pequeñas. En la actualidad, los
grupos más pobres del país son niños, niñas y jóvenes, mientras en la época
comunista la pobreza se encontraba en primer lugar entre las personas ancianas y
los jubilados. También hay que señalar que la pobreza se ha feminizado debido
al alto desempleo, los bajos salarios y las pensiones aun más bajas entre las
mujeres y al creciente número de madres solteras. Sin embargo, la causa más
importante de la pobreza es el elevado desempleo. En 2005, al menos 51% de los
hogares con personas desempleadas vivía en la pobreza, mientras sólo 18% de
los hogares sin personas desempleadas vivía en la pobreza (Panek, 2006).
En marzo de 2005, 23% de los hogares polacos vivía por debajo del límite de la
pobreza. Sin embargo, es probable que las cifras sean exageradas ya que los
hogares tienden a declarar ingresos inferiores a los reales (Panek, 2006) y a no
declarar los ingresos obtenidos en la economía informal.
Aproximadamente 36% de las familias no puede pagar el costo de una comida con
carne, pescado o pollo o su equivalente vegetariano cada dos días. La falta de
recursos hace que un tercio de los hogares se vean obligados a aplazar las
consultas al dentista y que un quinto haya dejado de consultar al médico por
completo.
En 2007 el ingreso mensual promedio representaba PLN 489 (USD 178), el cual se
quintuplicó desde 1993 cuando por primera vez se tomó en cuenta el concepto
del umbral de la pobreza.
Aproximadamente 25% de la población piensa que el ingreso a la Unión Europea
provocó el incremento de la cantidad de personas pobres en el país, siendo las
personas ancianas y aquellas con menor educación formal quienes manifestaban
mayor temor ante el incremento. Que las personas más educadas representen sólo
0,5% de los pobres confirma esos temores.
Cómo funciona la asistencia social
La asistencia a la gente que vive por debajo del límite de la pobreza es
determinada por la Ley de Asistencia Social. La misma es distribuida por las
autoridades nacionales y locales en cooperación con ONG, la iglesia católica,
otras iglesias, asociaciones religiosas, organizaciones benéficas e individuos.
La ley estipula que la asistencia social se otorga a las personas o familias que
viven en la pobreza, quienes perdieron sus dos progenitores, los padres o madres
solteros con dificultades financieras, las familias grandes, las personas sin
vivienda, los desempleados, los discapacitados, quienes padecen una enfermedad
crónica o grave, o las personas que experimentan violencia doméstica. También
cubre a las víctimas de la trata de personas, el alcoholismo o la drogadicción,
las catástrofes naturales y ecológicas, así como a las personas refugiadas y
niños y adultos que salen de centros de detención.
Dependiendo de la causa de la pobreza, hay dos tipos de asistencia social
disponible: la ayuda financiera, que consiste en préstamos permanentes o
temporarios para las familias adoptivas, y la ayuda no financiera bajo la forma
de trabajo social, la compra de boletos de crédito, ayuda material,
asesoramiento jurídico y psicológico, orientación familiar y provisión de
refugio.
Las pensiones públicas en apuros
El actual régimen de pensiones no funciona bien.
En 2001 el riesgo de pobreza para las personas mayores de 65 años era de 6,6%.
Este riesgo sube a 18% para las personas entre 60 y 64 años (KSE, 2005). Cálculos
actuales prevén que para 2025 los fondos de las pensiones serán insuficientes
y, por lo tanto, la generación actual de 20 a 30 años de edad no podrá contar
con el sistema público de pensiones (CSO, 2007).
El nuevo régimen de jubilaciones comenzó en 1999 con la adopción de un
segundo pilar para la seguridad en la vejez, totalmente financiado con fondos de
pensión gestionados por empresas privadas pero pertenecientes al Estado (Stańko,
2003). Los fondos de pensión privados también operan con un tercer pilar, pero
éste sólo incluye a 2% de los asegurados ya que no es accesible en términos
financieros para la mayoría de las empresas (KSE, 2005).
Como la pensión recibida depende del volumen y el número de aportaciones que
se pagaron a lo largo de la vida de trabajo, el sistema actual contribuye con la
desigualdad de género y genera una brecha significativa entre la situación
económica de hombres y mujeres. En promedio, las mujeres ganan menos que los
hombres, por lo que sus aportaciones mensuales son más reducidas. Asimismo, ya
que la edad de jubilación es diferente para las mujeres (60) y para los hombres
(65), el período de aportación de las mujeres es inferior en cinco años y
hace que sus pensiones sean 30% inferiores a las de los hombres. Una mujer que
se jubila a los 60 años recibe 58% de su último sueldo, pero si trabajara
cinco años más recibiría 86%. El discurso político actual acerca de la edad
de jubilación no se concentra en la igualdad de género. La jubilación
temprana de las mujeres se justifica por la “institución tradicional de la
abuela” ya que son ellas quienes cuidan a los nietos y nietas y facilitan que
las mujeres jóvenes tengan familias grandes (Kostrzewski y Miączyński,
2006).
Repercusiones de la privatización
La privatización de la que otrora era una economía casi totalmente pública
ha sido extensa. Entre 1990 y 1992 se privatizaron casi 30% de las empresas del
Estado (Gorzelak, 1994). En 2002 el sector privado produjo 72% del PBI, mientras
al inicio de la década de 1990 había producido sólo 30%. El gobierno había
planificado que para 2005 las empresas estatales producirían menos de 20% del
PBI (Ministerio del Tesoro, 2002). Sin embargo, esto no sucedió porque el
proceso de privatizaciones se redujo paulatinamente hasta prácticamente
detenerse en 2006. Lamentablemente, este cambio en la tendencia de las
privatizaciones no fue consecuencia de una auténtica preocupación social, sino
que se debió a la naturaleza populista de la coalición en el poder.
En 2006 sólo estaba en proceso de privatización la compañía RUCH, una
empresa con más de 30.000 kioscos de prensa en toda Polonia. Incluso en este
caso la privatización se limitó a la emisión de 27% del capital accionario.
La venta se realizó en la bolsa de valores de Varsovia bajo la única forma de
privatización aceptable para el gobierno económicamente inepto actual. El
gobierno no incluyó en la oferta pública inicial un paquete social aunque ha
sido un crítico acérrimo de las privatizaciones y no quiere que lo perciban
como un factor negativo para la economía. Esto ocurrió a pesar de que la
privatización de RUCH podía provocar la reducción de 40% de su fuerza de
trabajo principalmente femenina. Además, no se respetó la norma sobre las
privatizaciones que estipula que 15% de las acciones se deben otorgar a los
empleados. Tampoco se realizaron esfuerzos para que los empleados de RUCH
estuvieran preparados para el cambio de propiedad y sus posibles consecuencias.
En junio de 2007 los sindicatos obreros de RUCH anunciaron un estado de alerta
con posibilidad de huelga ante la noticia de una nueva privatización de la
empresa.
Las penurias de la salud pública
Si bien el sistema de seguro obligatorio abarca a la mayoría de los grupos
sociales, algunas personas no tienen derecho a este servicio y deben adquirir un
seguro voluntario para tener acceso a los servicios de salud públicos. Esta
regla no se aplica a las embarazadas ni a los niños y niñas que tienen derecho
a los servicios de salud pública sin distinciones. El sistema de salud pública
es muy poco eficiente, con largas listas de espera y acceso limitado a los
servicios de calidad. Esto afecta principalmente a los sectores más pobres de
la sociedad, en especial a los adultos mayores, quienes en su mayoría son
mujeres.
Se descuidan las necesidades de salud reproductiva y sexual y se violan los
derechos reproductivos de las mujeres. Además de una estricta ley contra el
aborto, los servicios de planificación familiar no son accesibles en el sistema
de salud pública y los anticonceptivos no reciben subsidios. Los programas de
estudios no cuentan con educación sexual obligatoria e integral, lo cual afecta
más que nada a las niñas y jóvenes que quedan expuestas a un riesgo mayor de
embarazo y de contagio de enfermedades de trasmisión sexual. Las madres
adolescentes protagonizan hasta 7% de todos los partos (Federation for Women and
Family Planning, s/f).
Fuerza de trabajo sin seguro
A partir de 1989 se perdió la estabilidad económica. El sistema anterior
garantizaba el trabajo para todos y todas, por lo que la sociedad no estaba
preparada para el “nuevo fenómeno” del desempleo (Lohmann y Seibert, 2003). Al inicio de la transformación en 1999
el gobierno democrático incorporó una prestación de desempleo que recibieron
70,2% de los trabajadores que habían perdido sus empleos. El desempleo aumentó
de aproximadamente 6% al comienzo de la transición hasta 20% cuando Polonia
ingresó a la UE en 2003. Lamentablemente, los gobiernos posteriores redujeron
drásticamente las prestaciones de desempleo.
La fuerte emigración legal a otros países de la UE contribuyó con el descenso
del desempleo. En 2006 el desempleo ascendía a 13,6% pero el porcentaje de
desempleados que recibían prestaciones también se había reducido a sólo
13,4% en 2007.
El concepto del seguro de paro era bastante desconocido en el país hasta que el
primer gobierno democrático abrió la discusión sobre el tema.
Lamentablemente, los gobiernos posteriores no siguieron el ejemplo ni realizaron
iniciativas jurídicas al respecto. El 14 de junio de 2007 el subsecretario del
Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales presentó este asunto a la Comisión
Parlamentaria sobre el Trabajo demostrando así la voluntad de crear un sistema
de seguro de paro. Un primer proyecto de la nueva ley estaría pronto en 2007
(Anka, 2007).
Protección de los inmigrantes
El derecho polaco distingue entre las personas inmigrantes que buscan
trabajo y los refugiados. Cada grupo se rige por distintas leyes; sin embargo,
esas leyes funcionan en un vacío de voluntad y coherencia políticas.
La ley señala que un refugiado o refugiada es una persona con un temor
justificado a la opresión y que permanece fuera de las fronteras de su país.
En 2003 Polonia tenía casi 30.000 solicitudes de estatuto de refugiado. A los
inmigrantes que solicitan refugio se los aloja en centros de refugiados donde
reciben ayuda material, alimentos, vestimenta, atención médica y psicológica
y dinero para gastos personales ya que el trabajo les está vedado hasta otorgárseles
el estatuto de refugiados.
Un inmigrante que recibe el estatuto de refugiado no tiene limitaciones para
elegir su lugar de residencia, la adquisición de bienes inmuebles, el
reconocimiento de certificados y títulos o realizar estudios. También tiene
derecho a recibir prestaciones sociales y una beca de EUR 250 (USD 344) para
aprender polaco. Esta asistencia a la integración se proporciona por un máximo
de seis meses.
Una unidad especial del programa PHARE, adoptado en 2000, gestiona los
recursos del Fondo Europeo para los Refugiados. Este fondo beneficia a muchas
instituciones polacas, como centros educativos, institutos de investigación,
instituciones de enseñanza y ONG.
Trabajo informal
En 2004 había más de 1,3 millones de personas trabajando ilegalmente. Esto
representa 4% del total de la fuerza de trabajo y 9% de la fuerza laboral
pasiva. La actividad informal es la única fuente de ingresos para 63% de este
grupo.
Los elevados impuestos y las altas tasas de desempleo dejan a los trabajadores
en una posición de vulnerabilidad. Una encuesta de 2005 indicó que la falta de
oportunidades para encontrar empleo en el sector formal y la insuficiencia en el
ingreso eran los principales motivos para trabajar en el sector informal (CSO,
2005).
Aproximadamente 1,5 millones de extranjeros trabajan ilegalmente en Polonia.
Las empresas explotan a estos inmigrantes ilegales con sueldos más bajos y más
horas de trabajo.
Referencias
Anka
(2007). “Kiedy będą ubezpieczenia od bezrobocia?”. Zycie Warszawy, 16 de junio.
Constitución de la República de Polonia del 2 de abril de 1997. Disponible en:
<www.sejm.gov.pl>
CSO (Oficina Central de Estadística) (2005). “Work not Registered
in Poland in 2004”. Varsovia.
CSO (2007). “Monthly Information about unemployment in Poland”. Mayo,
Varsovia.
Federation for Women and Family Planning (s/f). Disponible en:
<www.federa.org.pl>
Gorzelak, G. (1994). “Regional patterns of Polish transformation,
1990-2005”. En Wódz K. (ed.) Transformation
of Old Industrial Regions as a Sociological
Problem. Katowice.
Kostrzewski, L. y Miączyński, P. (2006). “Nie bedzie zrownania wieku
emerytalnego?”. Gazeta Wyborcza, 14
de septiembre.
KSE (2005). “Krajowa Strategia Emerytalna”. Varsovia: Ministerio de Asuntos
Sociales.
Lohmann, K. y Seibert, A. (2003). “Gender Assessment of the
Impact of EU Accession on the Status of Women in the Labour Market in CEE.
National Study: Poland”. Varsovia: Karat Coalition.
Ministerio del Tesoro (2002). “Spotkanie Ministra Skarbu Panstwa Wieslawa
Kaczmarka z dziennikarzami z Austrii”. Disponible en:
<www.msp.gov.pl/start.php>.
Panek, T. (2006). Diagnoza Społeczna 2005. Warunki i jakość życia Polaków. Varsovia: Wyższa Szkoła Finansów
i Zarządzania w Warszawie.
Stańko, D.
(2003). Performance Evaluation of Public
Pension Funds: The reformed Pension System in Poland. Londres: The Pensions
Institute.
Notas:
Año de inicio de
la transición de la economía planificada a la economía de mercado.
Redacción de
Network of East-West Women (NEWW) en consulta con varias organizaciones e
instituciones de Polonia. NEWW también elaboró las siguientes secciones del
informe: Protección de los inmigrantes y Trabajo informal.
<www.stat.gov.pl/cps/rde/xbcr/gus/PUBL_warunki_zycia_2004-2005.pdf>
La coalición
Karat produjo las secciones del presente informe sobre pensiones, privatización,
salud y seguro de desempleo.
<www.ipo.pl>
<www.bankier.pl>
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